Niños no sacian su hambre con alimentos nutritivos tras retiro de comida chatarra

Niños no sacian su hambre con alimentos nutritivos tras retiro de comida chatarra

Orizaba, Ver.- La prohibición de la comida chatarra en las escuelas de la región de las Altas Montañas ha generado un problema inesperado muchos niños, especialmente de los primeros grados, no logran saciar su hambre con frutas o alimentos nutritivos, lo que ha impactado en su rendimiento escolar.

Nely Morales Sánchez, directora de la primaria “Agustina Ramírez” en Orizaba, informó que, aunque la medida busca fomentar hábitos saludables, se ha observado que los niños prefieren opciones más accesibles y económicas, aunque no sean las más nutritivas.

“Lamentablemente, los niños no se llenan con frutas o verduras, y por cuestiones económicas, muchas familias buscan alimentos que sean accesibles y que realmente quiten el hambre”, explicó.

Si bien los docentes han tratado de generar conciencia entre los padres de familia, hasta el momento no ha habido pronunciamientos sobre posibles dificultades en la alimentación de los estudiantes.

Morales Sánchez enfatizó que no se pueden retirar los productos no saludables que los niños llevan desde casa, pero sí se ha intentado sensibilizar a los padres de familia sobre la importancia de una alimentación equilibrada.

Otro problema detectado es que muchos alumnos no desayunan en casa y llegan a la escuela solo con un café o, en algunos casos, con golosinas como galletas o papas fritas.

“Los maestros están atentos a lo que traen los niños, especialmente en los primeros grados. Si detectamos que su alimentación no es adecuada, hablamos con los padres para hacer conciencia sobre la importancia de una buena nutrición en su desarrollo”, agregó la directora.

Desde hace años, la escuela ha implementado estrategias para mejorar la alimentación de los alumnos, como la eliminación de bebidas azucaradas en la cooperativa escolar y la promoción del consumo de agua simple. Además, con la implementación del nuevo modelo educativo y el eje de “Vida Saludable”, se han reforzado los proyectos de alimentación balanceada en las aulas.

Sin embargo, la directora subrayó que la formación de hábitos saludables no es solo tarea de la escuela, sino también de los padres de familia.

“No podemos obligar a los niños a comer saludable si desde casa no se refuerza este hábito. Es un trabajo en conjunto”, concluyó.

Actualmente, la escuela espera la capacitación por parte del sector salud para establecer lineamientos más claros sobre la alimentación permitida dentro del plantel y trabajar en conjunto con los padres para garantizar que los 300 niños que estudian en este plantel reciban una nutrición adecuada.

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Mariana Gutierrez

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